
Aisha
Esa noche era la noche ideal. Salma levantó a su pequeña Aisha y un equipaje que solo incluía la jaula con Antar, su halcón, el arco, una daga, agua, algo de comida y dinero.
Ni pasaporte, ni billete de avión, solo nervios y miedo escondidos bajo un burka en busca de un destino llamado libertad del que Aisha y Salma solo sabían que no estaba en Yemen.
Por la noche el desierto es pura magia. Las estrellas se convierten en guías que Salma entiende a la perfección.
¡Aisha! ¡Mira las estrellas! Nos están diciendo que vamos por el buen camino.
Parecen diamantes, mamá
Porque son valiosas y sabias, habibti. ( habibti es querida) Cuenta las estrellas Aisha, hay muchas estrellas hasta Libertad.
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